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Primer Manifiesto de la Red Ma(g)dalenas Internacional: 

Una Red en Movimiento

 

“A través de los años me transformé:

fui santa, fui bruja, fui puta, 

más no me callé, 

no me callé!

Soy fuerte y guerrera, yo soy,

más no me callé, no me callé!”[1]  

 

Nosotras, personas socializadas como mujeres, art-ivistas practicantes del Teatro de las Oprimidas, formamos la Red Ma(g)dalena Internacional, para vencer la idea patriarcal de que estamos solas, que somos frágiles e inferiores y que tenemos que justificar nuestros pasos y sostener el peso del mundo. Luchamos para superar las opresiones que se manifiestan al mismo tiempo en todos los espacios que habitamos y que limitan e impiden nuestra dignidad y posibilidades de desarrollo, libertad y felicidad. Queremos transformar el mundo desde la solidaridad, de la fuerza del afecto y de la colectividad. Desarrollamos una estética propia que nos incluye y es nuestra herramienta de investigación, creación y producción artística para transformación de esta realidad opresiva.

 

Juntas queremos hacer real el sueño de una sociedad basada en la justicia, libre de la ideología capitalista de competitividad, explotación de la persona humana y destrucción de la naturaleza. Una sociedad sin racismo, sin machismo, sin homofobia, sin lesbofobia, sin estereotipos ni mandatos sociales y sin patriarcas, donde sea posible reinventar y multiplicar los espacios de poder y diversificar quien los ocupa.

 

Trabajamos para vencer la idea de género como definidor de derecho, de espacio y de función social. Investigamos las diversas formas de comprenderse mujer como fuerza movilizadora de pertenencia identitaria teniendo en cuenta y valorando las prácticas culturales que cada una desea cuestionar. Entre nosotras somos múltiples en orígenes, en culturas, en etnias y razas, en clase social, en orientación sexual… Nuestro movimiento está basado en el reconocimiento y respeto a esas especificidades. Tomamos fuerte la idea de colectivizarnos con el objetivo de crear nuestro empoderamiento desde el amor y la fortaleza, la lucha y la expresividad.

 

Desde un proceso dialéctico y dialógico que reconoce la diversidad de cada territorio relacionamos estas vivencias con los diversos matices opresores que se interrelacionan, como: clase, raza, género y sexualidad. Nos aliamos con las estéticas populares contraponiéndonos a las estéticas dominantes cuando reconocemos la importancia de lo simbólico, del cuerpo, de los cantos, de la danza, de los elementos originarios y ancestrales de cada espacio. Nos vemos envueltas en la autoconcientización y reflexión de nuestras reproducciones estereotipadas hacia la mujer en general y estamos en pie de guerra a derribar cualquier pensamiento o acción que nos una a los poderes de subordinación así sea en nuestro espacio o en el mundo.

 

Nuestra estética invita a la diversidad de lecturas, a la multiplicidad de miradas sobre el mundo. No buscamos un teatro de "género" hecho por mujeres, buscamos expresar una estética feminista Ma(g)dalena.

Apostamos a escribir nuestra propia historia en nombre de nuestras ancestras, por las que estamos y están por venir.

¡La revolución será feminista o no será!

 

Recuperar lo que Eva perdió[2]… y Lilith, y las ancestras y tantas otras y nosotras…

El territorio, la palabra y el cuerpo, el placer, la autonomía, las libertades.

Rechazamos el lugar de sumisión, desvalorización y aprisionamiento en el que históricamente esta sociedad nos ha colocado. Y porque nos reusamos a reproducir las opresiones “naturalizadas” es que nos creamos como un espacio de empoderamiento, libertad y autonomía para encontrarnos, reconocernos, y fortalecer nuestras luchas.

“..sin pedir permiso, ni para entrar, ni para salir del paraíso”[3]

Combatimos todas las formas de opresión;  a través  la reapropiación de los medios de producción artística y  acciones sociopolíticas concretas y continuadas.

  • Luchamos por la conquista de nuestros derechos sexuales y (no) reproductivos.
  • Luchamos por romper con estereotipos heteropatriarcales.
  • Luchamos por terminar con los privilegios y ser libres, y también por reconocer los propios y transformarlos.
  • Luchamos por crear nuevas formas de relacionarnos desde la sororidad y la organización, respetando los procesos individuales y grupales

Nuestro compromiso político es desde los feminismos reconociendo nuestras diferencias; sabiéndonos capaces de una alegre rebeldía que nos potencie para descolonizar nuestros cuerpos, nuestros vínculos y los espacios que habitamos.

  • Nuestro compromiso es cuestionarnos constantemente en nuestras prácticas cotidianas, para transformar funcionamientos propios que refuerzan el heteropatriarcado.
  • Nuestro compromiso es involucrarnos con las comunidades en donde estamos y sus movimientos y organizaciones sociales, fortaleciendo, multiplicando y articulando  procesos de transformación social desde,  por y para las oprimidas.
  • Rechazamos prácticas elitistas y trabajamos para crear alianzas, por mí , por nosotras y por las otras.

 



[1] Parte de la canción de la Red Magdalena, ya traducida para diversos idiomas.

[2] Parte de uno de los poemas de la Red Magdalena

[3] Ídem